LA INDEPENDENCIA DEL AUDITOR EN RELACIÓN CON LOS HONORARIOS

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La independencia de auditoria es una de las principales características y cualidades de las que debe disponer un auditor, hasta el punto de que la existencia de dicha actividad carece de sentido si no es desempeñada por profesionales independientes.

Durante los últimos años, la independencia de la auditoria ha sido debatida y se encuentra en el punto de mira cuestionando su relación con los honorarios y para ello, en los últimos años, diversos organismos se encuentran trabajando sobre la implementación de nuevos aspectos que permitan poner de manifiesto una mayor transparencia en la independencia de los auditores.

Esta artículo tiene como objetivo realizar un análisis sobre la independencia de los auditores y en concreto, su relación con los honorarios facturados por sus trabajos. Así pues, pretendemos analizar cómo puede afectar la independencia del auditor los clientes a los que se les cobran honorarios “anormalmente” bajos; y los clientes muy grandes a los que se les cobran honorarios muy elevados.

La competencia a veces lleva a presentar ofertas bajas o incluso por debajo de los costes reales. La reducción anómala de los honorarios va en contra de la profundización, de la calidad y de la mejora continua del trabajo. El auditor puede compensar esta pérdida de ingresos con una menor dedicación, en número de horas de trabajo, a la auditoría de cuentas del cliente, pero no necesariamente tiene que dañar la independencia del auditor. Por el contrario, ante un incremento de la complejidad de los negocios, la aportación de valor del auditor debe ser mayor y, en consecuencia, el precio de la auditoría. Finalmente, la caída de honorarios del auditor, en ocasiones hace que el mismo obtenga mayor margen a través de servicios distintos a la auditoría que ponen en duda la independencia del auditor.

La situación se convierte en extremadamente peligrosa en aquellos casos en que los auditores reciben un volumen de honorarios excesivamente elevado, tanto por auditoria como por otros servicios, o bien, en el caso en que se realicen una gran cantidad de servicios adicionales que pueden resultar conflictivas por varias razones. Es posible que los usuarios de la actividad de auditoria cuestionen la independencia del auditor al observar la existencia de un nivel de honorarios recibidos excesivamente altos, máxime cuando estos provienen en gran parte de la prestación de otros servicios adicionales. En este aspecto, unos elevados honorarios por otros servicios podrían reducir una reducción de la confianza de los inversores en la información financiera.

En el caso de los honorarios del auditor, el importe de la remuneración, o la forma de calcularla, debe fijarse anualmente y antes del inicio de la auditoría en función de la naturaleza y la importancia de las operaciones a realizar y deberá abarcar toda la duración del servicio. Esta retribución debe ser acordada con administradores. El auditor no deberá recibir ninguna otra retribución por la realización de este servicio, pero sin embargo los honorarios pueden verse alterados si aparecen situaciones no planificadas. Un auditor debe poder demostrar que los honorarios por un encargo de auditoría son los adecuados para cubrir la dedicación del tiempo y el personal cualificado adecuados al trabajo y el cumplimiento de todas las normas de auditoría.

A grandes rasgos, a la hora de establecer los honorarios de auditoría, la firma de auditoría se basa en los riesgos detectados en las sociedades a auditar y en paralelo, cuantifica también el riesgo reputacional y de responsabilidad de realizar la auditoría de las cuentas anuales de una sociedad.

En conclusión, el volumen y composición de los honorarios facturados por los auditores es un tema que, como hemos analizado en esta actividad, puede conllevar problemas en la independencia del auditor. Por este motivo, las prácticas de relevación de datos sobre honorarios pueden contribuir a una mayor transparencia informativa en el mercado y consecuentemente a una mayor confianza de los inversores en la información financiera de las empresas.

Es preciso la existencia de la actividad de la auditoria porque la misma puede aportar importantes beneficios al funcionamiento de la economía en general. Por ello, deben realizarse esfuerzos por parte de todas las partes implicadas para la mejora de la situación en la que se encuentra esta actividad.

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