LIDERAZGO ÉTICO PARA GESTIONAR UNA EMPRESA CON ÉXITO

Agenda 2030 RSC

El liderazgo ético se basa en comportamientos éticos y por ello los verdaderos líderes actúan con ética e integridad, lo que les otorga mayor credibilidad, al tiempo que generan confianza en los trabajadores. Son ejemplos de la atracción y retención del talento. Hoy más que nunca las empresas necesitan de este tipo de líderes, respetuosos con la dignidad humana y potenciadores de las habilidades de los trabajadores.

La actuación del líder influye directamente en la formación de la cultura empresarial. Actuando de forma ética logrará crear una cultura dominada por la confianza, el sentido de la responsabilidad y el respeto hacia los demás empleados. Una cultura en la que se premie el trabajo y la innovación, y en la que no se admitan comportamientos inmorales, creando así un ambiente de trabajo exigente a la par que humano y acogedor.

Al comprometerse a ejercer un liderazgo ético, el líder asume la responsabilidad de formar racional y emocionalmente a sus trabajadores. Esto es fundamental para ganarse la confianza y colaboración de los mismos, que se verán identificados con los valores y objetivos de la organización y tratarán de desarrollar actitudes positivas ante el trabajo y la entidad. Actuando de forma ética se logrará una autoridad moral, que es lo que identifica al auténtico líder y le hace un referente dentro de su organización.

Entre las ventajas que reporta el liderazgo ético encontramos una mejora de la reputación de la empresa. Como es evidente, una compañía que muestra preocupación por sus trabajadores y los ve más allá de sus resultados, crea un ambiente mucho más agradable. Como consecuencia de esto, la empresa atrae mucho más talento y consigue evitar la famosa fuga de cerebros.

El liderazgo ético se convierte en un elemento diferenciador también de cara a los clientes, que siempre van a preferir decantarse por empresas en las que reina el buen ambiente y el respeto hacia los empleados. De hecho, este tipo de gestión puede incluso convertir a una compañía en un referente en su sector.

También, esta modalidad de liderazgo mejora los resultados de la empresa. Hay que tener en cuenta que cuando los empleados se sienten escuchados, no solo están mucho más motivados, sino que, además, su compromiso con la compañía aumenta. De este modo, una gestión ética contribuye a generar una mayor sensación de pertenencia. Además, las relaciones entre los miembros de los equipos de trabajo también tienden a ser mejores y a dar lugar a sinergias que pueden resultar muy interesantes para las compañías.

En este sentido, el liderazgo ético es una de las mejores maneras de gestionar una empresa, por lo que es una fantástica idea para impulsarla desde el departamento de Recursos Humanos. Las empresas que ponen en el centro a las personas, siempre estarán mucho mejor consideradas.

Por otro lado, si el papel del líder ético es esencial en el día a día de la organización, aún lo es más en los momentos de crisis, en los que deberá mantener la calma y asegurar que todo está bajo control. Para ello deberá tomar las decisiones con rapidez y precisión, asegurándose de que el daño que puedan sufrir otras personas como consecuencia de las mismas sea el mínimo posible. Una vez pase la crisis, el líder tendrá que realizar un análisis crítico de la situación para ver qué ha sucedido y crecer profesionalmente aprendiendo de los errores.

Asimismo, pueden existir determinadas circunstancias que dificulten la actuación del líder ético. En ocasiones no es el director el que emerge como líder, pues el liderazgo es independiente de la jerarquía que se ocupe en la organización. Esta situación puede ocasionar que los rangos superiores vean su autoridad cuestionada y pongan impedimentos para que los líderes puedan desarrollar su trabajo.

Además, no todos los trabajadores están dispuestos a integrarse en la cultura empresarial, por lo que no toman en cuenta todas las palabras de motivación y comprensión del líder proclive a cambiar esta situación.

La envidia en una de los peores defectos del ser humano, sobre todo porque no deja ver los grandes beneficios que otras personas pueden estar generando para la organización y para ellos mismos. Esto le ocurre a muchos trabajadores de la empresa, principalmente a los que se encuentran en la misma posición jerárquica que el líder, incapaces de alegrarse ante los logros de sus compañeros.

De este modo podemos afirmar que la consecución de un liderazgo eficaz no dependerá exclusivamente del líder, sino también de las características, expectativas y comportamientos de sus superiores, subordinados y grupos de interés.

Además de las posibles dificultades que el líder pueda encontrar derivadas de las premisas anteriores, existen otros peligros que acechan al líder y que pueden llevar a que su influencia sobre la empresa llegue incluso a ser negativa, como por ejemplo el endiosamiento, pérdida del contacto con la realidad, quedarse obsoleto o la pérdida de motivación.

Por todas estas circunstancias es necesario que el líder sepa cuándo debe retirarse y dejar que otro ocupe su puesto, pues si no lo hace estará perjudicando gravemente a la empresa. El auténtico líder es aquél que es consciente de que su liderazgo en la compañía es temporal y se prepara para su retirada formando nuevos líderes capaces de sustituirle tomando las riendas de la organización.

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